Mariposa Dorada
Hacia el Despertar de la Conciencia de la Humanidad


Jesucristo - El Cristo Metafísico

Tomado de Libro 1 de Kryon: Los tiempos Finales
Por Lee Carroll
Traducción: Susana Peralta.

Éste es un breve tratado sobre la visión metafísica de Jesucristo, y también un rápido vistazo a lo que creen los metafísicos. Ha sido canalizado (ofrecido con la responsabilidad del espíritu divino) en el más puro sentido del amor, por la entidad Kryon. Está escrito desde la perspectiva del escritor que transmite la conciencia de Kryon, en contraposición con un canal directo (como en la primera persona del Kryon), como lo que ha estado leyendo.

No tiene la intención de convencer, defender o fomentar de ningún otro modo ninguna causa o sistema de creencias. Si no está de acuerdo con los siguientes pensamientos, o si se siente incómodo al leer estos puntos de vista, debe dejar de leer y regresar a aquello que sienta que es correcto para usted. Si continúa, sin embargo, la información puede serle de utilidad.

En el mundo occidental (conocido como el «primer mundo»), que comprende toda América y la mayor parte de Europa, Jesucristo es probablemente uno de los nombres más conocidos de todos. Para muchos, el nombre de Jesús representa una tremenda alegría personal, y sería difícil hablar de él o analizar algo sobre él sin despertar sentimientos y emociones muy fuertes. Así es como debería ser.

Desde el momento en que la mayoría de nosotros, pertenecientes al primer mundo, tuvimos edad suficiente para comprender algo, se nos habló de Jesús. No importaba que se fuera cristiano o no, se conocía el nombre de Jesús. El poema «Una vida solitaria» indica que ninguna otra persona que haya caminado alguna vez sobre la Tierra ha ejercido jamás un impacto parecido al que ejerció Jesús. La Navidad en el primer mundo es una época muy especial del año, que todos esperan con ilusión. Si es usted judío, o perteneciente a cualquier otra religión no cristiana, se verá afectado por ello y casi todo el mundo se siente como bombardeado por ello. Eso hace del cumpleaños de Jesús el acontecimiento más especial y difundido del año. A los judíos se les enseña que el Mesías no ha llegado todavía, pero que llegará en el futuro, y a los cristianos se les asegura que él no sólo ha estado aquí, sino que murió por los pecados del mundo... y regresará para establecer un orden mundial especial.

Desgraciadamente, a lo largo de los últimos 2000 años se desarrollaron cientos de sectas cristianas, todas ellas con sus propias ideas acerca de lo que dijo y quiso decir Jesús, y acerca de cómo un ser humano debería llevar la buena vida de un verdadero creyente. Era habitual que cada secta pensara que su propia doctrina era más correcta que todas las demás, y que cada una de ellas tuviera su propia verificación espiritual para demostrar sus afirmaciones.

Algunas de las variaciones pusieron el énfasis en adorar a la madre de Jesús tanto como a él mismo. Algunas pusieron el énfasis en lo que, en su opinión, eran secretos que sólo los creyentes podían conocer, y que sólo se comunicaban en una ceremonia secreta ante unos pocos elegidos. Otras creyeron que se debía «firmar» un contrato y establecer un compromi­so y unirse a un grupo para ser un creyente, y algunas creyeron que era suficiente con aceptar simplemente a Jesús en su corazón. Algunas creyeron que los profetas de hace dos mil años fueron los únicos profetas válidos, y otras que la Iglesia todavía tenía sus profetas válidos. Una o dos creyeron que debería existir un líder cristiano supremo, pero las demás pensaron que los líderes locales ya eran suficientemente buenos. Algunas sintieron que sólo los hombres muy especiales podían comunicarse con Jesús, y que el hombre corriente tenía que pasar para ello a través de los hombres especiales, confesar lo que hubiera hecho mal a los especiales capaces de hablar con Dios, y que esos especiales nunca podían ser mujeres. Algunas sintieron, en cambio, que cualquiera podía hablar directamente con Jesús. Otras creyeron que sólo un puñado de hombres serían elegidos para estar con él al final... naturalmente pertenecientes a su misma secta. Algunas pensaron que algo menos de 200.000 almas serían las elegidas para estar con él al final..., nuevamente procedentes de entre sus propios seguidores. Otras pensaron que cualquiera que creyera en el «camino correcto» podían conseguirlo, para luego dictar cuidadosamente cuál era ese «camino correcto». Algunas dijeron que no se podía estar casado para ser un líder espiritual; otras dijeron que eso no importaba. Algunas dijeron que no se podía vivir en una sociedad occidental o tener ningún dinero y ser un líder; otras dijeron que eso no importaba. Otras insistieron en que se tenía que creer que el nacimiento de Jesús fue un milagro para poder adorarlo (ya que de otro modo él no escucharía las oraciones); otras dijeron que esto tampoco importaba, que cualquiera podía adorarlo (y que él escucharía a cualquiera).

Muchos de los significados de las escrituras originales fueron verificados a partir de los rollos del Mar Muerto, descubiertos recientemente. Estos escritos tan importantes, sin embargo, han permanecido secuestrados desde hace 50 años, y su estudio sólo se ha permitido a ciertos eruditos autorizados pertenecientes a un cierto grupo, nombrados para ello. Sólo unos pocos hombres siguen controlando quiénes los pueden ver. (Eso, sin embargo, cambiará pronto, con algunas revelaciones asombrosas.)

Era muy corriente mostrarse en desacuerdo con Jesús y con lo que se suponía que debía hacer un ser humano con respecto a sus enseñanzas. Sin embargo, y casi sin excepción, todos creían que Jesús fue la representación de la esencia del amor de Dios. Fue amor en sí mismo y tuvo que venir a la Tierra de una forma muy especial, como un individuo sobre­natural, para enseñar. Nadie que creyera que Jesús había estado aquí pasó por alto esa parte. No obstante, los detalles acerca de qué hacer con el conocimiento y a qué grupo unirse, fueron algo que se debatió tan intensamente, que muchas de las llamadas guerras santas o de religión se libraron en el mismo nombre de Jesús, y muchos seres humanos inocentes resultaron muertos porque se aliaron con los identificados como no creyentes. Incluso en la actualidad se tiene que llevar mucho cuidado en ciertos países europeos en los que uno se ve confrontado con guardias que le preguntan a cuál de dos sectas cristianas se pertenece. La respuesta incorrecta podría causarle daño.

Explicarle todo esto a un visitante que llegara de otro pla­neta podría causar cierta incomodidad. (En realidad, sería in­cómodo explicarle nada a un visitante del espacio). No es que se sugiera que explicaremos esto a un visitante del espacio, sino que sólo se ha expuesto a modo de ejemplo. Y si ese visitante resultara tener conocimiento de la historia de la Tierra, de la cultura y de los acontecimientos actuales, hasta resultaría difícil justificar la importancia de Jesús. El visitante en cuestión podría aportar el hecho de que la gran mayoría de la población humana de la Tierra adora a uno o dos individuos «sobrenaturales» distintos, y aunque aquí también hay representadas muchas sectas, existe una mucho mejor unificación acerca de cómo adorar a Dios. Millones de seres hu­manos se unen para rezar al mismo tiempo, dar gracias a Dios y continuar con sus vidas sin el menor conocimiento de Jesús. Y la parte verdaderamente embarazosa para los seguidores de Jesús es que esos otros se toman su propio sistema de creencias con una seriedad que resulta altamente impresionante. Pase un tiempo en compañía de una persona del Oriente medio perteneciente al tercer mundo, y compare cuánto tiempo dedica a su culto, o bien observe los sacrificios que soporta. Pase un tiempo con una persona asiática y observe lo mismo; luego pase un tiempo con un creyente cristiano moderno perteneciente al primer mundo. La comparación le plantearía preguntas muy inquietantes acerca de la fe.

Claro que si interroga a los líderes cristianos acerca de esto, le dirán que todos los demás están equivocados (es decir, la mayoría de la población de la Tierra). Son paganos, y puesto que no conocen a Jesús, son como almas perdidas. Depende de los cristianos el llevarles la buena nueva (sobre Jesús). A los cristianos se les enseña que Dios eligió a Jesús para que viniera a la Tierra y hablara sólo a un grupo muy selectivo de europeos caucasianos, que vivían en una parte de lo que ahora es el Oriente medio. Y ese grupo (o aquellos pertenecientes a ese grupo que creyeron en él) asumieron la tarea de llevar sus enseñanzas a los cuatro mil millones de seres humanos que pueblan el globo en el espacio de tiempo transcurrido antes de que él regresara.

Lo verdaderamente irónico de todo esto es que aquellos otros que no «conocen» a Jesús, adoran a sus propios indivi­duos sobrenaturales, basándose para ello en premisas muy si­milares a las que utilizan los cristianos en su propia adoración de Jesús. De hecho (por muy increíble que parezca) algunas de las «escrituras» de esos creyentes paganos son muy simi­lares en sus enseñanzas a las que aparecen en la Sagrada Biblia. La mayor parte del Sermón de la Montaña y de los clásicos mandamientos del Antiguo Testamento se encuentran claramente incluidos en cuanto a sus fundamentos e intensi­dad en todas las otras escrituras del mundo. Algunas de ellas se leen incluso como si acabaran de extraerse de las escrituras cristianas, pero algunas fueron escritas considerablemente mucho antes de que llegara Jesús, y algunas otras durante los años que faltan de la vida de Jesús. Lo más extraño de todo esto es el hecho de que los otros creen que sus maestros también fueron la representación de la esencia del amor de Dios, y que también habían llegado a la Tierra de formas milagrosas, como individuos sobrenaturales, para enseñar y realizar milagros mientras estuvieran en la Tierra (del mismo modo que piensan los cristianos con respecto a Jesús). Y, a propósito, si se pregunta a esos otros, resulta que los cristianos son los paganos y los «no creyentes». (Lleve mucho cuidado de no escribir un libro que esté en desacuerdo con ellos, porque pueden lanzarse a su caza y darle muerte.)

Es creencia metafísica que Jesucristo fue uno de los maestros de más alta ascendencia que visitaron jamás la Tierra. Vino para darnos la verdad, amor y ejemplo. Mientras estuvo aquí fueron muchos los que escribieron acerca de lo que hizo, dejándonos un magnífico registro de su estancia aquí. Después de que se marchara, también fueron muchos los que «canalizaron» sus enseñanzas del «espíritu» (que llamaron Espíritu Santo), e impartieron instrucción en la verdad y en el amor. Algunas de esas canalizaciones son los libros del Nuevo Testamento, traducido y vuelto a traducir numerosas veces y transmitido entre los hombres desde hace dos mil años. Los metafísicos también creen que los otros maestros, quizá tan poderosos, quizá incluso el propio Jesús, aparecieron como otros maestros, que visitaron otras partes culturales de la Tierra que necesitaban ver el exterior de alguien como ellos mismos. Él/ellos transmitieron básicamente el mismo mensaje de amor universal con cada visita. (Algunos también creen que Jesús no murió, y que continuó enseñando después de marcharse del Oriente medio.)

Los cristianos le dirán que puesto que la escritura (canalización) es a menudo confusa, hay que confiar en el Espíritu Santo («Espíritu») para darle la sabiduría necesaria para comprenderla. Para el metafísico esto es simplemente como decir que el mismo Espíritu que transmitió los escritos dará los significados. Una vez más, la mayoría de los líderes religiosos en el poder no pueden empezar siquiera a ponerse de acuerdo con lo que dice el Espíritu, o ni siquiera acerca de quién está calificado para escuchar. Eso conduce a la enorme fragmentación de los seguidores organizados de Jesús.

Para el metafísico, la parte más desafortunada de todo el acontecimiento histórico de la visita de Jesús es lo que los hombres en el poder hicieron de ella. Las palabras de Jesús fueron traducidas e interpretadas para, aparentemente, rebajar y desgarrar el espíritu y la voluntad del hombre; es decir, «ningún hombre es digno», «nacemos en el pecado», «todo el mundo se queda corto», «no hay nada que se pueda hacer personalmente para elevarse por encima de su propia indignidad», «el espíritu del hombre es pecado», «se nace con el legado de ir al infierno al morir», «puesto que no se puede hacer nada digno, se tiene que entregar la propia responsabilidad en manos de un poder superior», «si las cosas le van bien, usted no tiene nada que ver con eso». A los cristianos se les enseña desde muy pronto que se tiene que entregar la vida (el poder) a Jesús para elevarse por encima de ese fango que es su propia indignidad humana. Se suponía que los hombres habían matado al hijo de Dios. Enseñan que la culpabilidad es lo esperado y que la pena es lo apreciado por Dios. A continuación se obtiene el perdón de Dios, y la metáfora de Jesús como el Pastor y de los seres humanos como el rebaño, se repite una y otra vez en las escrituras. (Como se sabe, de las ovejas no se espera que hagan nada por sí mismas.)

Este concepto es la mayor anulación entre el Jesús metafísico y el Jesús de los cristianos. Los metafísicos no creen que Jesús tuviera todas estas intenciones. No creen que Jesús deseara ser adorado como divinidad. Sus palabras significaban algo completamente diferente para aquellos que abrazaron esta nueva creencia universal, y su muerte, registrada, no tiene el mismo significado.

Los metafísicos creen que cada persona nace en el mundo como un ser humano de base espiritual, que dispone dentro de sí misma del total poder de Dios, que sólo espera a ser utilizado a través de la comprensión espiritual. También creen que CADA PERSONA ES RESPONSABLE DE SU PROPIA VIDA Y DE SU PROPIO PODER. ENTREGAR SU VIDA A DIOS NO ES PERDER EL CONTROL, SINO TOMAR EL CONTROL, UTILIZAR LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS (Y DE OTROS) COMO UNA GUÍA PARA OBTENER EL PODER QUE ES SUYO DURANTE TODO EL TIEMPO.

JESÚS NO VINO PARA CONVERTIMOS EN OVEJAS. VINO PARA DARNOS INSTRUCCIONES ACERCA DE COMO DESPERTAR AL PASTOR QUE HAY EN CADA UNO DE NOSOTROS. A ESO SE LE LLAMA «TOMAR SU PROPIO PODER».

A los metafísicos les preocupa el aquí y ahora (aunque existe a menudo mucha publicidad espectacular sobre los aspectos secundarios, como las vidas pasadas, los ovnis y los fenómenos psíquicos). Al verdadero metafísico le preocupa la automejora a través del estudio de cómo usar las leyes universales enseñadas por Jesús (y otros) para ELEVARSE HACIA UN ESTADO DE CONCIENCIA MÁS ALTO MIENTRAS ESTÁN EN LA TIERRA, lo que es otra forma de decir que están convencidos de que pueden llevar vidas mejores y tener paz, salud y alegría mientras están en la Tierra, utilizando para ello el poder de Dios, que está disponible para todos (como enseñó Jesús). Al mismo tiempo que lo hacen así, ayudan a elevar la conciencia del planeta a través de la oración, el verdadero objeto de nuestro tiempo sobre la Tierra.

Esta clase universal de creencia podría verse simplemente como otra secta más, como una más entre los cientos de diversas sectas que existen ahora. Así pues, ¿cuál es la diferencia? ¿Son los metafísicos un grupo más que tienen la sensación de conocer a Dios mejor que los demás? En ese caso no serían muy diferentes a los demás. Quizá eso pudiera ser cierto, pero si observamos más atentamente, veremos las diferencias singulares de la creencia metafísica:

Se respetan todas las demás creencias humanas.

• No se dice de ningún otro sistema que sea «erróneo».

• Los metafísicos no son evangelizadores.

• No están «impulsados por la doctrina», y las cuestiones específicas se dejan a menudo en manos del individuo.

• No existe ningún centro de poder humano.

• Las reglas son autoimpuestas, y sólo están gobernadas por el propio individuo, y

• La mayoría de ellos creen y practican las enseñanzas universales de amor de Jesús.

Breve síntesis del sistema de creencias metafísicas

La misma palabra, metafísica, es bastante intangible. Un Diccionario popular da los siguientes ejemplos de palabras que se refieren a la metafísica:

Metafísica:Thessaurus
adj. espiritual, sin cuerpo, celestial, desencarnado, etéreo, celestial, incorpóreo, insustancial, intangible, no material, no terrenal, irreal, insustancial. extraño, raro, fantasmagórico, increíble, místico, ominoso, sobrenatural, no terrenal.

Puesto que las palabras extraño, raro, fantasmal y sobrenatural forman parte del Thesaurus oficial, ya puede imaginar la impresión que obtiene la mayoría de la gente acerca de la metafísica.

He aquí una breve descripción de lo que son realmente las personas metafísicas.

1) Para un metafísico. Dios es un concepto que se refiere a una conciencia colectiva unificada de todos nosotros juntos (el gran «Yo soy»). Eso significa que cada ser humano es una pieza de Dios. Mientras se está en la Tierra, sin embargo, este hecho está velado para el individuo. Ese mismo velo es descrito en la Biblia en la Primera Epístola a los Corintios, 13, 12 (el gran capítulo del amor, que describe de un modo muy hermoso el amor en el esquema universal de las cosas). En estos versículos se observa que vemos la verdad como si fuera a través de un cristal oscurecido, y que sólo cuando nos encontramos frente a frente (uno con Dios) lo sabremos todo. La belleza de la traducción en la versión del rey Jacobo es que es muy metafísica: «... pero entonces sabré incluso como soy conocido». Eso es como decir que el conocedor es también lo conocido, un lazo inconfundible con la entidad Dios que hay dentro de cada uno de nosotros. Muchos piensan que creer que cada uno de nosotros tiene el poder de Dios es algo ridículo; pero el profeta Juan afirmó claramente que cada uno de nosotros tiene el poder de convertirse como Jesús: en un «hijo» de Dios, uno que es nacido o unigénito del Espíritu principal (Juan 1, 12).

Así pues, ¿cuál es la cuestión? Si somos parte de Dios, ¿quién dirige el espectáculo mientras estamos aquí? La respuesta, aunque quizá sea confusa, es: nosotros. Como parte de Dios decidimos venir aquí, y estuvimos colectivamente de acuerdo en aprender las lecciones que se nos presentaran. Cuando nos marchemos, nos juzgaremos colectivamente a nosotros mismos y nuestro rendimiento, y continuaremos hacia un objetivo de energía de amor completa y perfecta para todo el universo. Esa es la razón por la que los metafísicos siempre dicen que no hay accidentes. LAS COSAS SUCEDEN POR ALGUNA RAZÓN. Los niños mueren, estallan las guerras, la gente se cura, todo ello dentro del ámbito de lo que se supone que debe ocurrir para el beneficio de aquellos humanos que estamos aquí para aprender. Se trata de una gran escuela con muchos niveles. Nuestro tiempo aquí no es más que el parpadeo de un ojo para el conjunto del esquema. MIENTRAS ESTAMOS AQUÍ, RECIBIMOS AYUDA DE OTROS QUE HAN ESTADO DE ACUERDO EN VENIR CON NOSOTROS, Y QUE QUIZÁ NO SON VISTOS (espectros, ¿eh? Se hablará de eso más adelante).

Para una mente humana lógica, quizá no tenga sentido que tomáramos la decisión de venir a la Tierra para pasar por una vida de potencial sufrimiento y dureza, pero para la mente de Dios (nosotros, cuando no estamos aquí) eso es como debiera ser, y venimos con amor para pasar por algo que nos ayudará a todos nosotros. No cometan ningún error, sin embargo pues los metafísicos también creen que mientras estamos aquí podemos manifestar cualquier cosa que elijamos a través del poder que poseemos de un modo inherente como parte de Dios cuando llegamos aquí (nuevamente Juan 1, 12). Es volver a las lecciones, y todas las personas que viven en la Tierra pueden «enchufarse» a ese poder, en cualquier momento en que estén preparadas para ello.

Todo esto conduce a preguntas sobre posibles vidas pasadas, implicaciones del grupo kármico, predestinación y todos los demás tópicos extra que se han asociado con el metafísico (quizá de una manera desproporcionada con respecto a la verdadera intención de la creencia). Esas cosas extra no son doctrina. Son importantes para los individuos en la medida en que estos creen que deben aplicarse, y en la medida en que se relacionan directamente con lo que los mismos individuos deberían hacer con la información de que disponen para ayudarse a sí mismos. La mayoría de los metafísicos, sin embargo, acaban creyendo que estuvieron realmente en la Tierra o en alguna otra parte del universo, y en numerosas ocasiones, y que esta vida terrenal, como cada una de las otras (que continúan estando veladas mientras ocurren) son lecciones, o pruebas con el propósito de lograr una elevación eventual de toda la humanidad hasta un nivel de iluminación que será muy divino en sí mismo, similar a la descripción que encon­tramos en Apocalipsis 21, en la sagrada Biblia cuando se habla del «nuevo cielo y la Tierra», donde, al final del tiempo terrenal, tendremos el «matrimonio final del cordero». (El cordero se refiere a Jesús como el sacrificio en el amor que hizo Dios al enviarlo a la Tierra para sufrir a manos de los hombres.) Para el metafísico, este matrimonio es como la graduación de las lecciones, el capítulo final, y el momento en que aquellas mentes iluminadas verán quitado el velo mientras se encuentren sobre la Tierra. Y sí, volverán a encontrarse con Jesús, y todos se reconocerán los unos a los otros. Los que no estén preparados serán apartados; esta es la fuente de las partes oscuras del Apocalipsis. Habrá que librar una batalla, pero no de la clase que cabría esperar. Sin embargo, muchos morirán, nuevamente de acuerdo con el plan con el que todos nos hemos mostrado de acuerdo con antelación. Los metafísicos creen que a «nivel celular» (una forma de decir «en nuestros corazones») sabemos todo lo que nos ha ocurrido siempre, desde el principio de los tiempos, tal como lo comprendemos.

2) El sistema metafísico abarca a toda la humanidad, a la que ve como un grupo homogéneo situado en el tiempo real (en lugar de ver a la humanidad en términos de grupos de humanos para la cosecha, o de individuos perdidos que rezan o que envían misioneros, etc.) El ámbito del tiempo real proporciona la interacción en estos mismos momentos; es decir, lo que sucede en China ahora afecta a los aspectos espirituales de toda la humanidad actual, incluido el vendedor de perritos calientes de Nueva York, o al Papa. Si el tiempo es el correcto y son suficientes las personas que rezan juntas, pueden tener lugar acontecimientos increíbles, como por ejemplo la eliminación del muro de Berlín prácticamente de un día para otro, o los espectaculares cambios ocurridos en Rusia, o la paz en Sudamérica o en el Oriente medio. Estos acontec­mientos son impulsados universalmente, no basados en una religión, pero que responden al funcionamiento de la mecánica universal del mismo modo que la oración (meditación) y el amor, presente y practicado entre numerosas religiones. También constituyen la prueba de que nos acercamos a nuestro objetivo de una Tierra unificada.

3) La metafísica no tacha como «equivocadas» a ninguna persona o grupo de personas. Es una forma de relacionarse con Dios y con el universo, no un conjunto de reglas para al­canzar la salvación. Es algo muy personal. No es necesaria ni siquiera la pertenencia a un grupo. Se trata de un concepto difícil de comprender en el primer mundo competitivo; un ejemplo sería el de encontrarse en una escuela con numerosos niveles de curso, todos los cuales estudiaran de un modo paralelo para obtener el mismo diploma. Ciertos individuos podrían querer cursos singulares y electivos, o niveles de dificultad para obtener la misma educación. Algunos, pertenecientes a otros grados, serían competitivos o cerrados, pero todos tratarían de acercarse al mismo objetivo. Los propios estudiantes elegirían el nivel del grado y del curso que mejor encajara con sus propias necesidades del momento, o que los situara junto con los demás de una cultura o mentalidad similar. ¡La graduación sería magnífica!, con todos reunidos para una fiesta común al final, con todos celebrando en amor y ar­monía la culminación de la tarea realizada. La «firma» del nivel del grado metafísico es que ayudaría a alegrar a los otros que se dirigen hacia su objetivo, en lugar de insistir en que su grado de metafísica era el mejor, o que el suyo era el único camino correcto para llegar al objetivo. En otras pala­bras, se trata de uno de los únicos sistemas que reconoce que TODOS LOS DEMÁS SISTEMAS TIENEN DERECHO A EXISTIR, que son correctos en el contexto por el que tienen que pasar muchas personas a través de su tiempo en la Tierra.

4) Los metafísicos creen que las mecánicas de la medita­ción, la oración y el amor son universales, y que funcionan al margen de quién se sea. Esa es la razón por la que la mayoría de los otros sistemas de creencias espirituales del mundo «enganchan» regularmente a muchos con los beneficios de sus obras, como los resultados instantáneos y positivos de la oración, así como con la obtención de una notable curación y éxito. En el tercer mundo se ven cada día muchos milagros (de los que no se informa o que son desconocidos en el pri­mer mundo) a través de la práctica regular de la oración y la meditación. LOS HOMBRES SANTOS QUE VIVEN EN LA ACTUALIDAD AYUDAN A LA GENTE A VER EL PODER QUE TIENEN DENTRO DE SÍ MISMOS, y sus reuniones tienen regularmente como resultado do­cenas de curaciones.

5) Debido a los apartados 3 y 4 (arriba), el metafísico no es evangelizador. Se trata del único sistema de la Tierra que no lo es. Si está usted preparado para él, lo abrazará. Si no está preparado, no lo abrazará. Naturalmente, existe la idea de que quienes lo abrazan están más iluminados que aquellos otros que no, pero eso no deja de ser un juicio humano, y le dice mucho acerca de los humanos, pero no acerca de Dios. LOS METAFÍSICOS CREEN EN LA DIFUSIÓN DE LA NOTICIA, PERO NO EN CONVERTIR A NADIE A LA BUENA NUEVA.

6) Finalmente, y lo más doloroso para la mayoría de los cristianos, es un hecho evidente que los metafísicos no consideran a Jesús como Dios, al menos en mayor medida que a usted o a mí. No lo adoran como Dios, y no creen que Jesús deseara ser adorado como tal. Están convencidos de que Jesús estuvo quizá más cerca de Dios, o del amor puro, que cualquier otra entidad que existiera en el universo, y que su visita a la Tierra fue monumental y crítica para la humanidad. Perteneció al nivel iluminado más elevado que haya existido y llegó para enseñarnos durante un tiempo en el que era absolutamente necesario formar parte de la civilización. Llegó, además, con el pleno conocimiento de que sufriría dolorosamente al final de su estancia aquí. La decisión de enviarlo fue colectiva, y resultó dolorosa. ¿Hizo él todos los milagros de los que se habla? Sí. ¿Resucitó de entre los muertos? Ciertamente, poseía ese poder. ¿Fue el hijo de Dios? Sí, en la medida en que podemos comprender lo que eso significa. (No podemos conocer la mente de Dios, del mismo modo que no podemos explicarle a un oso hormiguero el funcionamiento del motor de combustión interna. Hay cosas que, sencillamente, se encuentran más allá de nuestra capacidad de comprensión mientras estamos aquí.) Cuando Dios deseó dar a conocer los sentimientos emocionales acerca de lo importante y lo especial que era Jesús para el conjunto, se utilizó la referencia a la relación de un niño nacido de humano como lo más cercano a algo que pudieran comprender los seres humanos. Para los humanos, no hay nada más especial que su ascendencia. Jesús ejemplificó el poder y el amor absolutos de Dios, disponibles para todos. También es posible que visitara igualmente otros mundos. Simplemente, cabe pensar en esta posibilidad; esa especulación, por sí sola, sería suficiente para intensificar el amor y la admiración de una persona hacia este ser tan especial al que llamamos Jesús.

¿Por qué fue un hombre? Puesto que tenía que ser de un sexo o del otro para convertirse en humano, era más aceptable para la cultura de su tiempo que Jesús apareciera como hombre. Dios sabía que le resultaría más fácil enseñar y que sería mejor escuchado por los ancianos... En cuanto a las evidentes referencias masculinas de Dios, el Hijo de Dios, y el Hijo del Hombre, a estas también se les adscribió un «género» por parte de los escritores de la época (probablemente sin pensarlo mucho) para que se adaptaran a la concepción del poder y de la autoridad aceptables. ¿Es Dios masculino? No. ¿Tienen órganos sexuales las nubes? ¿Es masculino el aire que respiramos? Dios es espíritu, genérico y universal. Nues­tra referencia a la mujer y al hombre sólo es relativa a nuestro tiempo sobre la Tierra. Por estas razones, muchos metafísicos se refieren a Dios como el «Dios MadrePadre» o simplemen­te como «Espíritu». Estamos ahora en una época en que las mujeres y los hombres se juntan y reconocen finalmente, quizá por primera vez, que comparten una espiritualidad común que no tiene ninguna dominación específica de género. Es también la época en la que ha surgido un concepto conocido, pero no necesariamente del primer mundo, de vinculación para las parejas en el más elevado nivel posible: el de que primero está el amor espiritual (el amor de Dios), luego el amor humano y luego el físico.

Los metafísicos también creen que una gran parte de la Biblia fue interpretada y traducida por los hombres para los propósitos de los hombres, y que hubo incluso partes que se dejaron fuera a propósito (eso quedará demostrado finalmen­te en la Tierra, pero no será necesariamente aceptado por los cristianos). Los metafísicos no creen en el diablo en el sentido clásico. El infierno y la condenación eterna no juegan tampoco un papel tradicional en las creencias (véase «Lo "invisible"», en la página 152). Indican que, antes de que el cristianismo fuera conocido como lo conocemos en la actualidad, pasó por una época en la que gobiernos poderosos lo controlaron, lo manipularon y lo utilizaron incluso para la guerra.

Las sedes del poder fueron con mayor frecuencia los líderes religiosos y estos fueron con frecuencia corruptos. Se omitieron las escrituras, se editaron y tradujeron en formas que ayudaron a controlar a la gente, y en esos mismos ámbitos se continúan leyendo y siguiendo en la actualidad. No se puede entrar en una discusión competitiva con un metafísico, porque, simplemente, ellos no creen que la Biblia sea totalmente exacta y, en consecuencia, lo que es sagrado y tiene autoridad para una persona no puede usarse para calificar o demostrar un punto ante otra persona. La discusión se convierte en una competencia de despechos en la que nadie gana. Los metafí­sicos utilizan la Biblia como referencia a verdades muy gene­rales dichas por Jesús, y creen que en su condición original fue «canalizada» (transmitida por Dios a través de los humanos)... en su totalidad, y no sólo en las partes que se ven ahora.

LOS METAFÍSICOS CONFÍAN EN LA MEDITACIÓN. LA MEDITACIÓN ES SIMPLEMENTE ORACIÓN, AUNQUE SE ESCUCHA EN LUGAR DE HA­BLAR, Y NADA MÁS. NO ES NADA ESPECTRAL NI EXTRAÑO, Y NO ES NE­CESARIO PERMANECER EN LA POSICIÓN DEL LOTO, NI MURMURAR SONI­DOS EXTRAÑOS MIENTRAS SE PRACTICA. LA MEDITACIÓN ES DONDE SE RECIBE PODER, INFORMACIÓN INTUITIVA Y DIRECCIÓN. Los metafísi­cos también creen mucho en la oración (hablar, adorar y en el diálogo), utilizada básicamente para ayudar a los demás. Cre­en que el Espíritu (el Espíritu Santo) es la voz del Dios colectivo, que es tan poderosa en la actualidad como lo fue siempre, y que proporcionará buena información como se su­pone que debe ser proporcionada. Continúa funcionando y no se detuvo con los profetas hace 2.000 años. La Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) se ve sustituida por el concepto de poder igual para todos, y no sólo para esta división de tres.

Dios es amor, y el amor es la fuerza más poderosa del universo. El amor sustituirá cada vez más a la ley y la gracia como método de Dios de trabajar sobre la Tierra, mientras nos aproximamos al final del término. Los niveles más eleva­dos de iluminación así lo permitirán. Cuando terminemos, prevalecerán la energía pura del amor, y Jesús, así como otros grandes maestros de la historia registrada, caminarán de nuevo como humanos sobre la Tierra. Eso será algo espectacular, puesto que señalará el levantamiento del velo sobre la Tierra mientras que los humanos todavía se encuentran aquí. Los metafísicos creen que nuestro mundo es simplemente uno de los muchos en que sucederá esto, y que cada vez que eso sucede se produce un acontecimiento muy especial, ayudado y celebrado por todo el universo y por toda clase de entidades espirituales (de muchas de las cuales somos ignorantes, pero que nos han estado ayudando durante todo el tiempo). Ningún humano tiene realmente un concepto del verdadero poder de la energía del amor.

Lo «Invisible»

Se ha dicho tanto sobre el aspecto «invisible» de la met­física, que ha adquirido una pseudoimportancia para muchos. ¿Qué pasa con los fantasmas, ángeles, ovnis, guías espirituales, etc.? Para nosotros no es necesario saber más que por qué estamos aquí y qué se supone que debemos hacer (¡eso ya es suficiente para mantenernos ocupados durante toda nuestra vida!). La mecánica del universo y de cómo funcionan las cosas se nos ofrece periféricamente y en pequeñas dosis. Será suficiente con decir que no es tan importante comprenderlo todo. Si el coche le lleva adonde usted quiere, no es necesario comprender cómo funciona su motor para llegar con seguridad. Algunos de nosotros, sin embargo, deseamos ser mecánicos y a ellos se les honra con explicaciones y mayores enseñanzas.

Para aquellos de ustedes que deseen saber más, hay volúmenes de escritos sobre este tema. Pero he aquí algunas verdades básicas: hay muchas, muchísimas entidades espirituales (como nosotros), que se encuentran en otros muchos escenarios sobre la Tierra. Algunas son separadas e independientes de nuestros propósitos sobre la Tierra, y otras apoyan directamente lo que se supone que estamos haciendo aquí. Sí, y también hay otras en otros mundos (¿le asombra eso realmente?). Algunos son como nosotros y pasan por otras lecciones (tanto inferiores como superiores a las nuestras). Otras no se parecen para nada a nosotros, y tampoco son tan tangibles como estamos acostumbrados y, en consecuencia, son asombrosas de percibir. Algunas pueden comunicarse marginalmente. Otras lo intentan, y no deberían hacerlo. Algunas nos visitan y otras no deberían.

Ocasionalmente, nos cruzamos con algunas de las otras entidades, a veces como parte de un plan maestro y en otras ocasiones sin que exista ninguna relación con nuestras lecciones. La mayoría de las veces somos temporalmente conscientes de ser vigilados, o sentimos que se nos ha transmitido una comunicación. Esos son los episodios que se relacionan con nuestro tiempo aquí, y son especiales..., y normales. En otras ocasiones podemos ver o escuchar cosas que pueden ser aterradoras e incomprensibles (como, por ejemplo, los fantasmas). Eso no es tan insólito, y hay muchos que comprenden la mecánica de esto. Es normal aunque, una vez más, tampoco es necesario que lo comprendamos. Hasta la Biblia habla de espíritus. No sería lógico desecharlos.

Los metafísicos no creen en el diablo, ni en el infierno. Creen que esas ideas y conceptos fueron intensificados a partir de referencias bíblicas metafóricas para controlar a la gente de una forma política a lo largo del tiempo. Pero no cometa errores: existe, definitivamente, un lado oscuro espiritual. Jesús llegó para enseñarnos también eso, y la advertencia que nos hizo fue clara: ¡alejaos de eso! Se puede manifestar con la misma facilidad tanto la negatividad y la tragedia como el amor y la curación. Su poder como pieza de Dios es absolu­to..., piense en ello. Durante la época de la «ley» sobre la Tierra, Dios creó una gran cantidad de muerte y sufrimiento. No todo lo que se manifiesta es hermoso y cariñoso.

Expulsar a los espíritus malignos es algo real. Hay entidades invisibles bajas que penetrarán en un espacio negativo si son invitadas. La depresión profunda y el encierro de la personalidad constituyen un síndrome clásico a la invitación. A veces, se necesitan a varios de nosotros juntos para conseguir expulsar a esas entidades de otra persona, puesto que esa otra persona se siente prácticamente impotente para ayudar. La mayoría de las veces, sin embargo, la enfermedad mental y los desequilibrios químicos biológicos son catalogados como «posesión por entidades demoníacas». Parece más espectacular decir que el demonio les hizo hacer lo que hicieron. Escuchar voces es, más probablemente, un desequilibrio biológico, antes que un desequilibrio espiritual. La función anormal del cerebro puede generar fácilmente señales de pensamiento basal a las que se permite invertirse a sí mismas y viajar de regreso hasta el centro del oído, de modo que la persona «oye» realmente voces generadas por su propio pensamiento involuntario. (Esto es algo similar a los diodos que fallan en un circuito eléctrico, que mantienen a la corriente fluyendo en una dirección.) Aunque aterrador y a menudo trágico, esto no es obra del demonio o de ningún otro espíritu.

NUESTRO PROPÓSITO SOBRE LA TIERRA CONSISTE EN TRANSMUTAR LO NEGATIVO EN LO POSITIVO, tanto en nuestras propias vidas a través de las enseñanzas de Jesús, como para todo el planeta. El amor es el rey, y es mucho más poderoso; pero la ausencia de amor es pecado. La increíble negrura de ese estado es el odio, los celos, el egoísmo, la avaricia, el poder que trafica y no se ocupa de los demás. Jesús llegó a la Tierra para ofre­cemos las enseñanzas que nos permitirían elevarnos a noso­tros mismos por encima de ese estado mediante los hechos acerca de quiénes somos, y cómo podemos utilizar nuestro poder y curar el planeta. También se nos dice que difundamos la palabra, que ofrezcamos la verdad, para que todo el mundo pueda escucharla. (Los metafísicos no creen que se nos hayan dado instrucciones para obligar a todos los demás a aceptarla.) La verdad os hará libres. Sin embargo, no todo el mundo está preparado para aceptarla, y no debe ser obliga­do a aceptarla. Esa es la razón por la que un metafísico puede informarle acerca del sistema, para luego dejarle a solas. Algunos continuarán su camino, pensando que el metafísico está loco, y otros se sentirán iluminados.

Palabras sobre las enseñanzas de Jesús

Las palabras acerca de lo que enseñó Jesús son sagradas; las traducciones no lo son (al margen de lo que se le haya dicho). Todavía siguen produciéndose traducciones como las que siguen. Sea abierto para comprender estas interpretaciones frescas; son importantes. A continuación se incluyen algunos de los versículos más poderosos de la Biblia, escritos por los discípulos de Jesús, o atribuidos al propio Jesús. Han sido interpretados a través del «Espíritu» (el Espíritu Santo), por medio de Kryon.

Juan 3,16 Escrito por Juan

«Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.»

El punto de vista del metafísico (Juan 3, 16)

«Porque tanto amó Dios al pueblo de la Tierra, que decidió enviar a la única entidad espiritual cualificada del universo, el ser más alto de Dios, nacido en realidad del Espíritu, para que caminara entre los humanos, de modo que todo aquel que lo escuchara y creyera en las cosas que dijo, ya no siguiera en­fangado en las formas negativas de la Tierra, sometido a la muerte sin iluminación, sino que tuviera más bien el conoci­miento que traería consigo una vida que sería sin final.»

Juan 1,1112 Escrito por Juan

«Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre.»

El punto de vista del metafísico

«Llegó a la Tierra y estuvo con los hombres que eran como él, y ellos no le reconocieron y no creyeron en él. Pero todos aquellos que creyeron en sus palabras y las pusieron en prácti­ca, recibieron el conocimiento ilimitado y el poder para conver­tirse exactamente en lo que él era: nacido como un hijo de Dios.»

Juan 1,14 Escrito por Juan

«Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.»

El punto de vista del metafísico

«Y la verdad del universo fue enviada en forma de un hom­bre humano para que habitara entre aquellos que estaban en la Tierra (y lo vimos y supimos que decía la verdad, y vimos la gloria de su amor por el universo tal y como estaba representa­da por su forma más elevada posible, la única elegida por Dios) llena de amor y de verdad.»

Romanos 3, 23 Escrito por Pablo

«Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios; y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús.»

El punto de vista del metafísico

«Todos los humanos, en su negatividad e ignorancia, no al­canzan el nivel de conocimiento, iluminación y amor que podría haber sido suyo; eso puede cambiar ahora, al ser libremente ofrecido por Dios a través del amor y la verdad traídos a la Tierra por Jesús, el elegido.»

Romanos 6, 23 Escrito por Pablo

«Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.»

El punto de vista del metafísico

«El resultado de permanecer en la negatividad y la oscuri­dad sin amor es el de morir sin iluminación; pero el don libre de Dios, a través de Jesús, traerá la luz, el poder y la vida eterna por medio de su amor y de sus enseñanzas.»

Romanos 10, 9 Escrito por Pablo

«Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.»

El punto de vista del metafísico

«Al reconocer abiertamente y al verbalizar las enseñanzas universales y el amor de Jesús, y al creer que él tuvo el poder de resucitar de entre los muertos, tendrás la iluminación, la comprensión y el poder que te permitirá hacer lo mismo.»

Juan 14, 57 Escrito por Juan, citando a Jesús

«Le dice Tomás: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?". Le dice Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me cono­céis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo cono­céis y lo habéis visto".»

El punto de vista del metafísico

«Tomás le dijo a Jesús: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber cómo proceder por nosotros mismos?". Jesús le dijo a Tomás: "Te he mostrado el camino ofreciéndote la verdad y mediante el ejemplo de mi vida. Nadie puede llegar a Dios a menos que lo haga a través de mis enseñanzas y de mi espíritu, pues yo soy uno con Dios. Si me has reconocido, habrás reconocido a Dios, que está en mí; así que, a partir de ahora, puedes decir que viste a Dios y que lo conoces".»

 Resumen del capítulo

A las creencias metafísicas se las denomina a menudo el movimiento de la Nueva Era. La parafernalia asociada incluye a menudo cristales, módulos de energía, enseñanzas subliminales, ovnis, astrología y otros aspectos intangibles aparentemente no demostrados. Son muchos los humanos que se sienten atraídos por cualquier cosa que les parezca insólita, y también son muchos los que se sienten ávidos de encontrar respuestas distintas a las ofrecidas por la Iglesia tradicional. En un movimiento donde no existe control central, hay mucho seguimiento «automático» de este tipo, gentes que acuden como mariposas nocturnas hacia la llama. Desgraciadamente, también atrae a los farsantes, así como a todos aquellos que desean una mayor iluminación.

Todos aquellos que decidan explorar aún más este sistema, tienen que comprender el hecho de que tendrán que abrirse paso por entre lo extraño, y que deben tener el poder para discernir la verdad de la fantasía, de separar a los verdaderos creyentes de lo que no son más que explotadores comerciales, o a aquellos que están ahí porque se sienten confundidos, o porque están desequilibrados. (Para el creyente cristiano también existe una gran atracción por lo desequilibrado; sólo tiene que preguntar a cualquier sacerdote cristiano para comprobarlo.) Deje que las enseñanzas de Jesús sean su guía; vea a cada persona y busque el amor y la inteligencia, el espíritu maduro que tiene que estar ahí.

Lo «extraño» se convierte finalmente en «menos extraño» a medida que la gente madura en el sistema y que comprende gradualmente la metafísica. No todas las cosas inexplicadas son necesariamente falsificaciones o cosas extrañas. Si hace 200 años se hubiera llevado una calculadora de bolsillo a una reunión celebrada en Virginia, el instrumento habría parecido tan inexplicado y extraño que quien lo llevara habría podido ser quemado en la hoguera por el simple hecho de tenerlo. Evidentemente, ese objeto no sería ni demoníaco ni extraño, sino que simplemente no habría sido comprendido, y se habría adelantado a su tiempo. Buena parte de la extrañeza de la metafísica cae dentro de esta misma categoría de «todavía no comprendido, pero que funciona».

En los primeros tiempos de la civilización humana, a nues­tra relación con el universo (con Dios) la llamábamos dispensar la «ley». Lo mismo que un padre severo, Dios estableció las reglas y castigó a aquellos que se comportaban mal. Cuando el hombre tocaba el arca de la Alianza, moría tal como Dios dijo que sucedería si tocaba el centro de poder..., causa y efecto, crimen y castigo. Eso se produjo como resultado de la forma en que el universo se enfrentaba en aquel tiempo con el nivel de conciencia, con la Tierra encontrándose en su infancia como un grupo espiritual en desarrollo. Quienes poseían un sentido espiritual especialmente elevado fueron apartados. Elías, por ejemplo, del que se dice que fue «tomado», en lugar de morir. Hablarle a Dios cara a cara parecía ser algo corriente, pero el temor de Dios era muy grande.

Hace dos mil años, llegamos a la era de la Gracia. Se refería a la gracia de Dios, que había enviado a Jesús para darnos la verdad acerca de cómo funcionaban realmente las cosas. Parece ser que el mundo estaba preparado para recibir ese conocimiento acerca del verdadero uso del poder espiritual para sí mismos. Eso fue un movimiento ascendente para los humanos, y de ese modo se presentó un nivel espiritual más elevado. Esta fue en realidad la era de la responsabilidad, puesto que tener el conocimiento significa ser responsable de usarlo. En aquellos tiempos, esta nueva creencia fue su «nueva era» y las enseñanzas de Jesús se recibieron con el típico desdén y burla e incredulidad por parte de las personas negativas que detentaban el poder (como sucede en cualquier movimiento ascendente de la conciencia espiritual).

Ahora empezamos a entrar en la era del Amor. Una vez más, se la conoce como la Nueva Era. Este será el escenario final y todas las agitaciones tumultuosas que se producirán serán los choques entre aquellos que la sienten y aquellos otros que no. Será la forma natural de exterminar a los que se supone que no deben quedarse para la graduación. Esta dispensa final exige que aprendamos lo que enseñó Jesús, y concede un poder tremendo a aquellos que lo comprenden así y son responsables en el uso de la pura energía del amor,

Los cristianos nacidos de nuevo son muy adecuados para la Nueva Era, puesto que toda su creencia se basa en el amor. Pero, dependiendo de su doctrina, pueden sentirse incómodos con los acontecimientos que se desplieguen, y pueden tener la sensación de que el anticristo está representado en la forma de muchos de los líderes de la nueva era. Eso vendrá causado por una interpretación bastante pobre y controladora de la Revelación, tal como fue presentada por la Iglesia hace cientos de años. Harían bien en relajarse y dejar que Dios indicara el camino, y en no tomar decisiones basadas exclusivamente en la doctrina. Este será el tiempo para asumir responsabilidad por la fe individual, y poseer el discernimiento acerca de lo que está sucediendo realmente a su alrededor, y no lo que se les dijo que podría suceder. Si los humanos conocieran exactamente algo sobre el fin de los tiempos, Dios no habría elegido hacer que los escritos sobre el fin de los tiempos fueran tan vagos y misteriosos. Depende del individuo el asumir la responsabilidad por el discernimiento del espíritu, y no de la interpretación que pueda hacer algún otro. No crea a nadie que le diga que posee la interpretación autorizada de los es­critos del fin de los tiempos; eso es algo que todavía no se ha dado. Se nos advirtió que no añadiéramos nada a los escritos del libro original de la Revelación, para que esos escritos siguieran siendo ambiguos.

La energía del amor será más y más intensa. Eso hará que muchos se sientan cómodos, mientras que otros no podrán efectuar el ajuste. La Tierra reaccionará físicamente a esta nueva dispensa, y la polaridad de la Tierra se alterará a sí misma para acomodar la nueva conciencia. (La alteración de la polaridad ha sido equiparada a la apertura del sexto sello del libro del Apocalipsis..., pero esto no es más que una especulación humana..., ¿o no?)

A todo aquel que esté leyendo esto, debe saber que esto es la verdad... El temor no tiene por qué formar parte de lo que ha de venir, y lo que ha de venir no debe ser temido. El amor es el nuevo gran poder, y el amor nos protegerá y nos servirá en los nuevos tiempos. Jesús fue el que trajo al mundo la energía del amor. No es nada extraño que sigamos queriéndolo tanto.

¡Que Dios les bendiga!

Kryon
Copyright Lee Carroll   www.kryon.org Esta información es gratuita y está disponible para que la impriman, copien y distribuyan como deseen. Sin embargo, tiene derechos de autor que prohíben su venta de cualquier forma, excepto la que haga el editor.
Traducción Dora Susana Peralta



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